¿Es perjudicial para la salud reutilizar el aceite?

Durante el proceso de fritura los aceites y grasas son sometidos a altas temperaturas y, al mismo tiempo, son expuestos al aire, lo cual conduce a una serie de reacciones complejas que generan nuevos componentes, volátiles y no volátiles, que pueden tener importantes efectos fisiológicos.
Existen otros compuestos conocidos como las dioxinas y las aminas heterocíclicas, que se acumulan en el tejido graso y después de un tiempo pueden causar daños a la salud humana como el desarrollo de algunos tipos de cáncer.
Científicamente, se ha demostrado que los aceites reutilizados forman compuestos parcialmente hidrogenados denominados también ácidos grasos trans, que son perjudiciales para la salud de los consumidores. Las grasas trans disminuyen el colesterol bueno (HDL) y aumentan el malo (LDL), elevan las concentraciones de triglicéridos y están relacionadas con el riesgo de padecer infarto de miocardio; también pueden incrementar el desarrollo de cáncer.

¿Qué ocurre cuando el aceite llega al agua?

Tan solo un litro de aceite usado puede llegar a contaminar cerca 1000 litros de agua.
Las grasas y aceites también pueden llegar a cubrir la piel y las branquias de los peces, generándoles asfixia y la muerte. El aceite usado podría ser utilizados para la producción de biocarburantes, jabones y otros usos en la industria química como ceras y barnices, impulsando el reciclado y disminuyendo su impacto ambiental. Por todas estas razones, el aceite empleado no debería arrojarse por el lavadero.
El aceite al enfriarse se acumula en las tuberías y combinado con otros elementos y residuos de comida genera taponamientos que ocasionan desbordamientos de agua residual, lo que incrementa la posibilidad de perjuicio sanitario en la comunidad