Tan solo un litro de aceite usado puede llegar a contaminar cerca 1000 litros de agua.
Las grasas y aceites también pueden llegar a cubrir la piel y las branquias de los peces, generándoles asfixia y la muerte. El aceite usado podría ser utilizados para la producción de biocarburantes, jabones y otros usos en la industria química como ceras y barnices, impulsando el reciclado y disminuyendo su impacto ambiental. Por todas estas razones, el aceite empleado no debería arrojarse por el lavadero.
El aceite al enfriarse se acumula en las tuberías y combinado con otros elementos y residuos de comida genera taponamientos que ocasionan desbordamientos de agua residual, lo que incrementa la posibilidad de perjuicio sanitario en la comunidad

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